Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia

Dirección: C/ dels Trinitaris, 3, Ciutat Vella, 46003 València, Valencia, España.
Teléfono: 963637412.
Página web: teologiavalencia.es
Especialidades: Universidad.
Otros datos de interés: Acceso para sillas de ruedas.
Opiniones: Esta empresa tiene 50 valoraciones según Google My Business.
Opinión media: 4.7/5.

📌 Ubicación de Facultad de Teología San Vicente Ferrer

Facultad de Teología San Vicente Ferrer C/ dels Trinitaris, 3, Ciutat Vella, 46003 València, Valencia, España

⏰ Horario de Facultad de Teología San Vicente Ferrer

  • Lunes: 8:30–14:00, 16:00–21:00
  • Martes: 8:30–14:00, 16:00–21:00
  • Miércoles: 8:30–14:00, 16:00–21:00
  • Jueves: 8:30–14:00, 16:00–21:00
  • Viernes: 8:30–14:00, 16:00–21:00
  • Sábado: Cerrado
  • Domingo: Cerrado

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La Facultad de Teología San Vicente Ferrer se encuentra ubicada en la dirección C/ dels Trinitaris, 3, Ciutat Valla

👍 Opiniones de Facultad de Teología San Vicente Ferrer

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
William J. F. L.
5/5

La restauración de la facultad de Teología de Valencia es algo impresionante, cada rincón del antiguo edificio ha sido aprovechado de una manera
espectacular, dándole un nuevo aire al lugar que ha sido referente por más de un siglo en la ciudad de valencia, próximo a su apertura oficial es un lugar de visita obligada.

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Andrea A. S. A.
5/5

Estudiar en la Facultad de Teología ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida. No solo por la solidez académica y la profundidad de los contenidos, sino —sobre todo— por la calidad humana de quienes la hacen posible.

Los profesores no solo enseñan: acompañan, y transmiten con pasión una fe que piensa y una razón que cree. Agradezco especialmente su cercanía y su disponibilidad, que hacen que cada clase sea un verdadero espacio de búsqueda y de crecimiento.

También quiero destacar la labor del secretario académico, José Enrique, siempre dispuesto a ayudar con amabilidad, eficacia y paciencia. Su trabajo hace que todo funcione con orden y confianza.

Gracias a esta facultad por ser un lugar donde la teología se vive con profundidad, comunión e ilusión. Recomiendo este camino a quienes deseen unir formación seria, vida de fe y una comunidad universitaria acogedora.

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Luis R.
5/5

Edificio antiguo restaurado, aulas espaciadas, ambiente y profesores excelentes.

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Rafa S.
5/5

Una gran rehabilitación del edificio guardando su historia

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
David
5/5

La verdad es que es una facultad bastante buena, con profesores más cercanos y accesibles de lo que suelen ser en las universidades. El edificio además es sencillo pero con el encanto que da un claustro a una universidad como las primeras. Los estudios, para mí, son muy interesantes, desde teología y ciencias religiosas hasta los cursos de lenguas como griego, latín, copto, acadio... Realmente recomiendo estudiar allí, yo estoy muy contento, y dentro de que es una universidad privada, los estudios son realmente accesibles económicamente, no cuestan más que en la pública. Ah, y tiene una biblioteca muy útil, tanto para consulta como para estudio (aunque lo del estudio con el COVID no se puede).

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Ignacio
5/5

El Seminario, perteneciente al Arzobispado de Valencia, fue proyectado por el arquitecto Timoteo Calvo y edificado sobre solares que pertenecieron en tiempos a la familia del conde de Real. El exterior de esta severa y sobria edificación resulta de gran austeridad. En su fachada principal de corte académico, la piedra es utilizada como elemento ornamental en recercado de huecos, impostas y cornisa, buscando así el contraste de materiales con la fábrica de ladrillo cara vista. Las fachadas secundarias, sin recercados ni molduras, aun son más austeras y su diseño parece responder a criterios meramente funcionales. Un claustro dórico-toscano, al que se accede atravesando el zaguán del nº 3 de la calle Trinitarios, organiza la zona pública del edificio; las pequeñas columnas de madera de su galería alta, que recuerdan a la arquitectura ligera del hierro y cristal del s. XIX, le confieren un carácter un tanto ecléctico. En el nº 1 de la misma calle, donde se encuentra la casa sacerdotal del Venerable Agnesio, hay otro claustro no visitable y de dimensiones más reducidas pero de gran interés. Junto a la escalera principal, en el primer piso, se encuentra la capilla, de planta rectangular y orden corintio, tiene bóveda de medio punto y cúpula con cimborio y linterna. El Seminario, además de residencia eclesiástica, está ocupado parcialmente en la actualidad por la Facultad de Teología.

(Texto extraido de la "Guia de Arquitectura de Valencia" CTAV 2007)

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Celia M.
5/5

Es un edificio con un claustro con columnas y un patio central muy bonito, fue durante mucho tiempo el antiguo seminario de Valencia, hasta que después de la guerra se hizo el de Moncada. Muy buena biblioteca teológica y también hay librería religiosa. Se dan clases presenciales y on lines del I.S.C.R. por la tarde, muy buena formación y por la mañana Grado, Máster. Además de lenguas como latín, griego, arameo acadio, hebreo, egipcio, inglés, francés e italiano.

Facultad de Teología San Vicente Ferrer - Valencia
Javier N.
5/5

Continente y Contenido: Arquitectura y Trascendencia.

¿Qué es la teología? o ¿porqué antes habría de estudiar filosofía? Son quizá las preguntas comunes más frecuentes durante los primeros meses de los nuevos alumnos de nuestra facultad. El qué y el porqué. Sin embargo, llegará un momento en que la formulación de estas cuestiones desaparezca como tal. El "qué" se acepta en el carácter mistérico de la ontología fundante y el porqué da paso al "cómo".

¿Cómo? ¿cómo qué?, pues cómo todo. En tanto que la filosofía favorece la apertura del horizonte de comprensión, el alumno va descubriendo que la univocidad de la realidad ha podido y podría contemplarse, si no desde cualquiera, sí desde infinitud de puntos. Se abre y descubre lo propio del hombre que subyace en cualquier exposición de pensamiento. Descubre que, con frecuencia, el modo de expresión expresa más que cuanto se quería expresar.

Al mismo tiempo, ése que recorre la calle Trinitarios para detenerse en el número 3, va experimentando un cambio en su modo de relación con el mundo. Nuestra facultad es más que clases o conferencias, más incluso que quienes nos saludamos en los pasillos o quienes trabajan en silencio para que pueda funcionar. Nuestra facultad es arquitectura.

La arquitectura es el arte de capturar el espacio, de crear ambientes; de acoger la vida. Si no es lo mismo vivir en el campo que en la ciudad ni en un ático que en un sótanoo sentarse en la primera que en la última fila de clase, no cabría esperar una arquitectura desligada de la vida del hombre. Esto es lo que ocurre en nuestra facultad.

En efecto, si tras contemplar la magnificencia de su modesta fachada entramos maravillados hasta el claustro, qué decir tiene que ya no habrá palabras para expresar el estado de nuestra alma ante a la soberbia sobriedad de la monolítica nobleza de las columnas entre las que acabamos de quedarnos sin aliento. Avanzamos entonces unos pasos y empezamos a comprender. Lo que de lejos parecía a nuestra escala resulta ser mayor, queríamos conquistar el edificio y, de momento, es él quien nos ha conquistado a nosotros.

Son las escaleras quienes nos recuerdan quienes somos, los límites de nuestro cuerpo y nuestra verdadera proporción. Sin darnos cuenta, vamos penetrando en la intimidad del edificio y, paradójicamente, cuanto más subimos, más armonizamos con la construcción.

Así, al terminar la jornada, recorriendo el mismo camino en sentido inverso, experimentamos cómo ya nada se percibe igual. La bajada de la escalera, lejos de suponer un empequeñecimiento, expresa el ensanche del alma, que se ve crecida en el descenso de cada peldaño. De vuelta al claustro, todo cobra sentido. No es que la arquitectura nos haya capturado o que hayamos renunciado a nuestra identidad para configurarnos con un estándar despersonalizado que se adecue a la fría concepción de una masa informe reflejo de una estructura sin vida, sino todo lo contrario. Cuando la arquitectura expresa la verdad de la vida del hombre al que acoge y las inquietudes con que la habita, se hace partícipe de la expresión plena de la humanidad que humaniza. Enseña al hombre cómo es hombre.

Tal como la auténtica belleza, verdadero camino al bien remite directamente a Dios, cada nivel de los soportales apunta inconscientemente al del estadio superior y, aquél último que habría de quedar vacío, lo hace sin embargo hacia el infinito, supera lo clásico de la piedra y la modernidad del hierro para apuntar a la eternidad.

Al fin, de vuelta a la calle, en esa pequeña plaza frente a Trinitarios 3, se entiende el porqué de la amplitud del pórtico: el alma del pequeño estudiante habría de salir por ella.

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